A comienzo de la década de los 50’s, un profesor de nacionalidad japonesa fue el descubridor del conocido como ácido glutámico, con la forma de glutamato monosódico, que tenía presencia en las algas marinas. Tras este estudio, se realizaron otros tantos más, y dichas investigaciones se han reafirmado todas ellas en la gran relevancia de este aminoácido.

Tanto el ácido glutámico, como el compuesto denominado glutamina (homónido del anterior), son aminoácidos considerado como no esenciales, pero cierto es que bajo determinada condiciones pueden constituirse en nutrientes contingentes y, por ende, esenciales.

Hay procesos en el cerebro como la sinapsis que recurren al ácido glutámico como clave por tratarse de una sustancia transmisora. Los estudios realizados a escala celular y también molecular han dejado claro que todos los efectos relacionados con lo que conocemos como ácido glutámico en las propias células nerviosas, tienen como principal mediadores a las proteínas que se sitúan justo en la membrana neuronal.

Se sabe además que la glutamina es un aminoácido muy presente en el organismo, incluso se trata del más abundante, y es clave sobre todo en los procesos metabólicos, por encima de otros aminoácidos conocidos. Cuando el organismo requiere de glucosa como fuente de energía, la glutamina realiza esta conversión a glucosa. Dicha energía es fundamental para que los intestinos del organismo estén protegidos por células, que no podrían protegerlo de carecer de glutamina convertida en glucosa. Las células se deterioran y los leucocitos son igualmente fundamentales para cumplir una función inmunológica dentro de este contexto.

¿Cuáles son las principales funciones de la glutamina?

La glutamina permite un mejor control de la cantidad de amoniaco, que en definitiva se tratan de desechos del propio metabolismo, que es producido en el cerebro. Sabemos que en exceso puede ser muy perjudicial. También se sabe que permite actuar en paralelo con la glucosa para hacer de fuente de energía al cerebro. Otra de las funciones es que puede controlar adicciones como el alcohol, protegiendo sobre todo de la toxicidad de estas bebidas. Otra de sus funciones es prevenir la obsesión en el consumo de azúcares, mejora el coeficiente intelectual en menores o personas con algún tipo de problema mental. La glutamina también reduce los tiempos de curación de heridas y úlceras, ayudando en su cicatrización. Sirve para aliviar el cansancio, casos de impotencia o para ayudar a pacientes con depresión. Permite también combatir la demencia senil.

¿Qué produce la deficiencia de glutamina en el organismo?

Un colega experto, que en estos momentos está cursando un master drogodependencias, me afirmaba que había asistido a la exposición de un estudio de las causas de la deficiencia de glutamina. Me había comentado que una de las principales causas era justamente la drogodependencia, que por lo que comentaban está más que probado por los diferentes estudios realizados. Otras causas pueden ser por ejemplo el estrés, el consumo excesivo de azúcares blancos, el alcoholismo, la dieta hiperprotéica, un consumo adictivo del té, la vitamina B6. Incluso se dice que trabajar en exceso puede producir este déficit (refiriéndonos concretamente al trabajo intelectual).

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