La lisina es uno de los aminoácidos fundamentales para el funcionamiento de nuestro organismo. No puede producirlo o sintetizarlo; debemos aportarlo a través de alimentos ricos en proteínas. Es por ello que pertenece a la lista de aminoácidos esenciales, y podemos encontrarlo con otros aminoácidos como la histidina, isoleucina, leucina, metionina, fenilalanina, triptófano, valina y alanina.

Las funciones o beneficios de la lisina son grandiosos. Principalmente, contribuye (junto a la Arginina) a la producción de la hormona del crecimiento en niños y jóvenes. De igual modo, ayuda en el crecimiento del desarrollo muscular, absorción de calcio y en la producción de hormonas, enzimas, anticuerpos. Los especialistas en salud reconocen su alcance en la defensa del organismo; consideran que debe tenerse en cuenta en todo momento, ya que puede ayudar a prevenir enfermedades y problemas cardiovasculares como la arteriosclerosis.

infografia lisina

Otro de los beneficios de la lisina es que ayuda en la formación de colágeno, que forma parte del cartílago y tejidos conectivos. Igualmente, es útil en el mantenimiento de niveles de nitrógeno en adultos. Pero más importante aún, es excelente para el flujo de la sangre, toda vez que previene la formación de coágulos.

La lisina sintetiza, junto con la metionina, el aminoácido Carnitina. Una de los beneficios más conocidos de este aminoácido esencial es la prevención contra enfermedades de herpes sencillo (por ejemplo, el herpes labial) ya que los expertos consideran que esta proteína “sacia” el hambre de este virus. Se puede decir que la Arginina es el inverso de este aminoácido, en cuanto a esta enfermedad se refiere, ya que los alimentos ricos en Arginina pueden contribuir a la aparición de esta infección.

Fuentes alimenticias de Lisina

La lisina es un aminoácido esencial que se puede encontrar mayormente en alimentos. Esto no quiere decir que no pueda ubicarse en presentación de pastillas o medicamentos, pero sí se puede afirmar que la mejor manera de asimilar este aminoácido es a través de la ingesta de alimentos sólidos.

En este sentido, algunas de las fuentes alimenticias de lisina pueden ser la levadura de cerveza,  las algas, soja, los tubérculos como la papa o patatas, entre otros. Asimismo, los mariscos como el pescado (bacalao, salmón o sardinas), huevos, y especialmente los lácteos como el yogurt, queso en sus diferentes presentaciones, leche, (si es en polvo puede encontrarse diferentes marcas en el mercado)  y otros, son ricas fuentes de lisina.

Otra fuente alimenticia de lisina muy abundante son las legumbres como las lentejas, los garbanzos, las judías o frijoles, altramuces, etcétera. La lisina es más escasa en los cereales, estando presente sólo en el Amanto y la Quínoa. Es por ello que muchos de los platos básicos o tradicionales de los diferentes pueblos suelen contener un cereal mezclado con una legumbre (arroz con lentejas, frijoles con maíz, frijoles negros con arroz, entre otros).

Ahora bien, como todo aminoácido, la lisina tiene ciertas limitaciones dependiendo de las condiciones  de una persona. Las mujeres en estado de gravidez, por ejemplo, no deben consumir en ninguna manera suplementos proteicos a base de lisina. Debido a que este aminoácido y la Arginina compiten en el organismo para contrarrestar los efectos de uno y otro, es recomendable consumirlos de manera equilibrada para evitar el déficit de lisina o de Arginina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *